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Renta financiera: analistas creen que hay más para perder que para ganar

La mayoría lo ve con escepticismo aunque hay quienes dicen que hay capital político y es en el marco de toda una reforma. Sugieren un asesor impositivo para la cartera 2018

En las últimas horas se reflotó el debate sobre el impuesto a la renta financiera y los analistas de la City porteña entienden en su mayoría que el Gobierno tiene más para perder que para ganar si prospera esta medida.

Christian Buteler, Analista financiero: “Todavía falta el detalle y habrá que ver cuáles son los montos a partir de los cuales se comienza a grabar renta financiera y si entra o no acciones, entre otros temas. Creo que Argentina no necesita más impuestos sino menos impuestos. Hay necesidad de bajar impuestos de forma urgente y no sumar sectores a los cuales no los tenías gravados y ahora se comiencen a gravar. Pensemos que el año pasado el Gobierno le pidió a los ahorristas que blanquee sus ahorros y los traiga a la Argentina y los invierta acá. Mucho de estos capitales se volcaron a bonos y ahora se los busca empezar a gravar. En este tipo de medidas el Gobierno tiene mucho más para perder que para ganar. Hay que resaltar que el dinero es una de las primeras cosas que se mueve en forma rápida y puede irse con un solo click hoy en día”.

Leonardo Chialva, Economista y Director de Delphos Investment: “Los minoristas tienen una ponderación muy chica en lo que es Lebac. En lo que es bonos, creo que los títulos locales están arbitrados a nivel internacional y no creo que tengan que rendir más porque a partir de ahora a las personas físicas le comiencen a gravar la renta financiera. Es un mercado mucho más amplio y en esa amplitud en la que participan muchos inversores sofisticados del exterior que miran un mercado mucho más global, no le veo impacto a la tasa en dólares. El único impacto que puede llegar a tener es en el tipo de cambio. Que las personas física vayan directamente a moneda dura. Ese es el mayor impacto al menos en lo inmediato”.

Germán Fermo, Director de la Maestría en Finanzas de UTDT: “Una reforma tributaria en un contexto de no reestructuración fiscal es empezar a resolver el problema al revés y no va a funcionar. Da la sensación de que el gobierno siempre esquiva la asignatura más importante de todas: reducción del gasto. Parecería que impuestos menos distorsivos reemplazarían a otros más distorsivos, lo cual está bien, pero eso en la Argentina de hoy es una condición de segundo orden. Argentina requiere primero una fenomenal reestructuración del estado que baje gasto e impuestos en forma conjunta”.

Carlos Gil, Gerente de Inversiones de GMA Capital: “Escucho al presidente Mauricio Macri diciendo que nos convoca a lograr consensos básicos para que los beneficios de esta transformación lleguen a la gente y por otro lado, los rumores invaden el mercado de que este mismo gobierno va a impulsar un gravamen a la renta financiara que alcanzaría a los plazos fijos, Lebac y bonos mayores a $ 1,4 millones. Es una gran contradicción cuando lo que se está buscando es previsibilidad y seguridad jurídica y esta medida afecta al ahorro y está en las antípodas de ambos conceptos que se tienen por objetivo. Generaría todo lo contrario: desconfianza, suba del tipo de cambio y tasas de interés”.

Miguel Zielonka, Economista y Director Asociado de EconViews: “Todavía no hay detalles sobre cómo se instrumentará el gravamen a la renta financiera y aún no sabemos la letra chica de las modificaciones y ni cómo se planteará el proyecto de ley. Por eso, siempre en el campo de las conjeturas, es posible que no se modifique el impuesto a las ganancias sino que más bien se cree un nuevo impuesto que alcanzaría a depósitos y títulos públicos (incluyendo Lebac). No alcanzaría a acciones y hay dudas respecto de su impacto en la industria de Fondos Comunes de Inversión. Más allá de las dudas que se irán develando en los próximos días, a nivel conceptual tiene sentido avanzar en la dirección planteada. Remover exenciones apunta a un sistema con más equidad y donde haya menos espacio para contribuyentes eludiendo el pago de impuestos. La mejora en el balance fiscal es otro factor positivo en el largo plazo, que probablemente tenga como contraparte la necesidad de re-balancear las carteras en función de cómo sea finalmente promulgado el impuesto. Sería deseable que una vez que se introduzcan los cambios, las reglas de juego se mantengan estables. Un aspecto que probablemente no sea positivo es que debido a la complejidad de un cálculo de la renta en términos reales (renta nominal neta de la inflación), la base del impuesto podría terminar siendo establecida sobre la renta nominal, con lo cual se tributaría doblemente (inflación más renta financiera). El mensaje para los inversores es que tienen que recurrir a un asesor y/o especialista en impuestos para preparar sus carteras de cara a 2018”.

Federico Furiase Director Eco Go (Ex Estudio Bein) y profesor en la Maestría de Finanzas en UTDT: “Si bien todavía no contamos con los anuncios formales de la medida, en lo que respecta a la renta financiera, el Gobierno tendría que balancear el potencial rédito fiscal y político frente al costo que se genera por el lado del mercado, sobre todo para una economía que necesita de tasas razonables para financiar el gradualismo fiscal y el shock de obra pública, y para renovar el stock de Lebac sin generar un sobresalto del tipo de cambio que desacople las expectativas de inflación. De todas formas, a mediano plazo, hay que entender que el impuesto a la renta financiera viene dentro de un combo de medidas de ajuste y reformas estructurales que con capital político para pasarlas bajo la línea del gradualismo, serán bien vistas por el mercado. Por eso, a mediano plazo, me sigue gustando el carry trade de las Lebac y la duration/convexidad de los bonos largos en dólares, con lo cual, aprovecharía cualquier potencial corrección por el ruido que genere el anuncio de la renta financiera para recomprar a mejores precios”.

Fuente:  EL CRONISTA –  JULIÁN YOSOVITCH