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Las acciones que hay que mirar en 2018

El recorrido alcista del Merval no se agotó. Ajustadas por riesgo, las acciones tienen mejores perspectivas que los bonos si avanzan las reformas estructurales, según los expertos. Qué sectores pueden capitalizar ganancias.

El Merval marcó una curva pronunciada, capitalizó las buenas noticias y anotó 60 por ciento de ganancia en lo que va del año (medido en pesos). Sin embargo, en el mercado de acciones argentinas aún habría mucho valor por descubrir y mucho por ganar si se acierta en la apuesta y si la economía –y la política– se mantienen en la vereda correcta.
No es una inversión libre de riesgo. Todo lo contrario. Es apta solo para inversores que saben tolerar la adrenalina de los mercados y que se mantienen informados tanto respecto de la coyuntura general como de la de las empresas elegidas en particular. La recomendación general es que las acciones no representen una porción mayoritaria de la inversión total de un individuo, sino que sean un ítem más dentro de una canasta diversificada de activos. Entre un 20 y un 30 por ciento es lo más sugerido.

“Estamos es una fase altamente especulativa, en donde las acciones argentinas son moda a nivel global. Los flujos hoy mandan y están primando por sobre los fundamentos”, advierte de arranque Leonardo Chialva, socio de la consultora Delphos Investment. “Hoy por hoy, no importa si algo está caro o barato, sino que lo importante es tener acciones argentinas en el portafolio. Esto nos deja con un alto grado de vulnerabilidad, ya que este tipo de inversores son muy volátiles. Hoy están, mañana no”, agrega.

Otro tema que el  inversor deberá tener en la mira en los próximos meses es el avance de las reformas que el Gobierno impulsa en el Congreso y su impacto positivo o negativo sobre determinados sectores o activos. Sobre el cierre de esta edición, el Gobierno anunció el nuevo gravamen a la renta financiera que pesará desde el año próximo sobre títulos públicos en dólares, letras del BCRA (Lebac) y plazo fijos por más de $ 1,4 millones en el caso de personas físicas. Las acciones no serán gravadas.
Con esta primera definición del tipo de riesgo que se asume, se impone bucear en busca de valor, para encontrar esas empresas que todavía no ven reflejado en el precio de su acción todo el potencial que encierran. También se impone estar muy alertas a las noticias que pueden impactarle al mercado. Porque los grandes inversores –que marcan el camino de los precios– no son inocentes. Y, por más moda argentina que impere y expectativas de que el país sea subido a la categoría de Mercado Emergente, el dinero llega atado a resultados y se va si cree que no los podrá obtener.

Expectativas alcistas
“El Merval tuvo un recorrido que lo llevó en casi dos años a duplicar su valor en dólares. Esta suba estuvo basada en el ordenamiento inicial de la economía en 2016  y las expectativas de consolidación política del Gobierno. De ahora en adelante entendemos que el mercado pagará por medidas concretas”, define José María Aristi, Portfolio manager de ICBC. “Si se lleva adelante una reforma estructural de la economía, sobre todo en términos de la situación fiscal, hay mucho valor potencial en las compañías argentinas que puede ser liberado”, vaticina.
Desde el sector de Banca Corporativa de Banco Itaú, no dudan en subrayar las buenas perspectivas que le ven a este mercado. “Estamos convencidos de que tiene todo por crecer en términos de representar las oportunidades que presenta el país. El valor del mercado accionario argentino es del 12 por ciento del PBI. Esta misma relación en el resto de las principales economías de la región va en un rango que comienza en un 30 por ciento para México hasta llegar a casi un 90 por ciento en Chile”, comparan. “Cada punto de crecimiento que alcance el valor del mercado accionario argentino respecto al tamaño de su economía significa aproximadamente     US$ 6000 millones adicionales”, grafican.
“Nuestra expectativa es de un mercado ‘bullish’ (alcista) para los próximos seis meses. En particular, recomendamos operar con selectividad sobre compañías con buenos fundamentals en sectores estratégicos como energía y agroindustria”, analiza Diego Bufano, director de Quiron Asset Management. “Mientras abunde la liquidez en el mundo y el próximo presidente de la Reserva Federal (que asume el 3 de febrero de 2018) sea un ‘cultor de las tasas bajas’, la continuidad de un gobierno promercado y las incipientes tasas de crecimiento de la economía alentarán sin duda  la llegada de flujos financieros”, avanza.
Esteban Pereiro González, gerente de Inversiones de HSBC, es muy concreto a la hora de evaluar las perspectivas del mercado argentino y las oportunidades para el inversor: “El premio ajustado por riesgo que tienen hoy las acciones argentinas es superior al de los bonos. Este debería ser el punto de partida de cualquier análisis”. Y refuerza: “Si la situación global acompaña y la dinámica local avanza en las reformas estructurales, claramente las acciones deberían ser la mejor clase de activos argentinos en 2018 en términos relativos”.
Gustavo Cañonero, socio de SBS, encuentra también resto para poner fichas en la Bolsa de Comercio. “Claramente el Merval puede seguir subiendo, ayudado por un crecimiento económico más robusto, un spread argentino comprimiéndose (menor tasa de descuento y financiamiento más barato) y una probable apreciación adicional del peso. Además, habría que agregar la posibilidad de mayores flujos por la reclasificación argentina y un horizonte de estabilidad económica/política de, por lo menos, seis años”, justifica.
¿Dónde poner la mirada y el dinero en 2018? “Los sectores que concentrarán la atención serán Real Estate, Bancos y Servicios Públicos (Utilities). Acciones de empresas como Consultatio, Banco Supervielle y Transportadora de Gas del Sur no deberían faltar en la cartera teórica de un inversor con foco en los fundamentos”, dice Pereiro González, en un paneo general del mercado de cara a 2018.

Un sector estratégico 
La lupa de Aristi, de ICBC, se posa especialmente en el sector energético. Sus elegidas en este segmento: Transener, Edenor y Pampa. Marcelo Elbaum, gerente de Negocios Institucionales de Allaria Ledesma, pondera dentro del segmento de generación eléctrica a Central Costanera y Capex y, en lo que es energía, a Pampa Energía e YPF.
Desde Puente resaltan también a este rubro. “Es un sector que ha pasado a ser estratégico para el Gobierno. Esto se traduce en un importante nivel de inversiones para ampliar la capacidad instalada y nuevos contratos de abastecimiento que brindan a las empresas generadoras flujos de caja previsibles y constantes”, evalúan.
Para los analistas de Itaú, el mayor potencial está hoy en YPF. “En este momento es nuestra recomendación”, dicen. “La empresa lanzó recientemente un plan de negocios que apunta a crecer en producción un 25 por ciento hacia 2022 al tiempo que tiene como otro objetivo reducir la deuda y comenzar a pagar un dividendo con un rendimiento del 3 por ciento”, justifican. “Vemos en la decisión de pagar un dividendo una fuerte señal de autoconfianza de la dirigencia de la compañía en lograr sus propósitos. Es la primera vez desde su nacionalización que YPF ofrece una política de pago de dividendos”, resaltan desde el banco brasileño.
También Cañonero apunta a la petrolera. “En el sector de energía YPF aparece como el principal vehículo para inversores externos en la Argentina, impulsados adicionalmente por avances en proyectos de Vaca Muerta”. La aceleración de los negocios de la petrolera en ese yacimiento constituye un punto fuerte a la hora de hablar de fundamentals para la inversión, ya que YPF apoya el crecimiento de su producción en un 150 por ciento de incremento proyectado en la extracción de petróleo y gas de esa y otras áreas no convencionales.
“Estas áreas representarían más de la mitad de la producción en 2022, lo que sorprende si se considera que es un área que lleva un desarrollo de unos pocos años. Los costos de producción ahí se redujeron fuertemente de la mano de la perforación de pozos horizontales, experiencia y escala. Hoy es rentable producir tanto petróleo como gas en esa área, que es uno de los mayores desarrollos de producción no convencional fuera de los Estados Unidos”, explican desde Banco Itaú.

Construcción y bancos
“Hoy, este sector (por la construcción) se perfila como uno de los ganadores de la economía. Transferencias que irán hacia obras de infraestructura en lugar de subsidios al consumo serán un importante driver”, analiza Alejandro Bianchi, gerente de Inversiones de InvertirOnLine.com (IOL).
“La cantidad de licitaciones de obras públicas se elevó en 2016 de una media de 20 licitaciones por mes a 200. Se licitaron en total US$ 11.500 millones, lo que beneficiará a la actividad de estas empresas. A su vez, la puesta en práctica de las sociedades PPP (Programas de Inversión Público-Privada) y la posible promulgación de la ley que elimine dobles imposiciones a los fondos cerrados dará un impulso adicional”, fundamenta Bianchi.
En este sector rescata una empresa que no está en el panel de las líderes (Merval) pero que considera tiene buenas perspectivas: la constructora Dycasa. El valor proyectado, dice, es de $ 56 para 2018 (25 por ciento sobre el precio actual). Otras compañías que ganan cuando se habla de obras de infraestructura y de construcción son las vinculadas a insumos. Aluar (aluminio) y Siderar (acero) son dos acciones elegibles también según los analistas. La primera podría capitalizar un incremento de 30 por ciento en su precio durante el próximo año y Siderar, el 25 por ciento, según cálculos de IOL.
“Los bancos, por su capacidad de reaccionar a un entorno favorable en lo macroeconómico así como el margen para crecer en términos de PBI son un sector que puede tener muy buenas posibilidades”, define Cañonero en su análisis sectorial. “Igualmente –aclara– no todos serán ganadores, porque la menor inflación debiera obligar a una mayor eficiencia y cobertura”. Entre las elegidas de Cañonero figuran Supervielle, Francés y Galicia. Elbaum, de Allaria, recomienda Macro, Supervielle y Galicia.
Bajo el análisis de IOL, el sector financiero también tiene más por ganar. “Los bancos deberán ser actores distintos al pasado en esta etapa. Será un año de reconversión donde los spreads irán reduciéndose lentamente, pero también incrementarán su actividad vía expansión del crédito. Es probable que hacia 2019 la liquidez comience a ser menor y sus tasas pasivas superen a las tasas de Lebac para captar fondos”, analiza Bianchi y elige entre las entidades con cotización pública al Banco Francés. Su target para 2018 es de $ 146, con una variación de 17 por ciento respecto del precio actual.

Los caminos del inversor
Definidos los sectores con más potencial de cara a 2018  según el análisis de los expertos, toca evaluar el mejor modo de entrar a la inversión.
Armar una cartera de acciones es bastante más complejo que cuando se trata de renta fija. Las variables a analizar son muchas y las posibilidades de ganancias pueden venir tanto desde el lado de los fundamentals, que es en general lo que resaltan los analistas cuando dan sus perspectivas a mediano plazo, como de oportunidades puntuales que presente el mercado. Ahí imperan compras y ventas más cortas, para aprovechar la ocasión y salir. Ese ejercicio no es para aficionados.
Al mismo tiempo, el costo de entrada y salida (compra y venta) de papeles debe ser tenido en cuenta a la hora de calcular la ganancia. La comisión que pague el inversor dependerá mucho del monto que invierta (a menores montos, mayor es la comisión porcentual) y el canal que se elija para canalizar las ordenes, si es a través de un banco, de una sociedad de Bolsa tradicional o de traders online.
Todas estas variables hacen que la comisión pueda moverse en márgenes tan amplios como 1,5 o 2 por ciento de la operación a 0,1 por ciento en el límite inferior, para aquellos que manejan volúmenes importantes y operan solo online. A este costo hay que sumarle también los derechos del mercado.
Una opción es armar una cartera personal, decidiendo uno qué incorpora y qué saca de ella, pero recurriendo siempre al asesoramiento de profesionales en asset management de confianza porque las variables que impactan sobre el precio de una acción pueden cambiar bruscamente. Las órdenes de compra y venta se canalizan a través del operador elegido y los papeles quedan en custodia de Caja de Valores, al igual que cuando se compran bonos.
Otra alternativa que no deben descartar los inversores minoristas es la de entrar al mercado a través de un Fondo Común de Inversión (FCI), que son carteras administradas por profesionales, cuyo costo oscila en el 1 /2 por ciento total de la inversión que está descontado del valor diario de cotización de la cuotaparte del fondo. La ventaja de los FCI: acceder a carteras diversificadas con montos bajos de inversión, algo imposible si se quiere hacer por cuenta propia.
Se pueden elegir fondos de acciones argentinas si la decisión es posicionarse en la renta variable local. Los hay administrados por los bancos, por sociedades de Bolsa y por gerenciadoras independientes.
Paula Bujía, head de Asset Management de los Fondos Allaria, indica que el fondo de acciones de la administradora supera en casi 7 puntos porcentuales el recorrido del Merval 25 –índice que tiene como benchmark (referencia)– en el último año. “El fondo tiene 42,5 por ciento en el sector energético, con 5 puntos de sobreponderación sobre el índice, principalmente en aquellas compañías involucradas en el negocio de gas como Pampa Energía y TGS. A pesar de las subas en estas acciones, sus múltiplos de PE (Precio/Utilidad) están en 7.5x y 10x respectivamente más baratas que sus pares latinoamericanas”, justifica. SBS tiene también un fondo de acciones que en lo que va del año capitaliza 80 por ciento de suba, contra 60 por ciento del Merval.
HSBC cuenta con dos fondos de renta variable (acciones). “Uno de ellos tiene el objetivo de superar al índice Merval (HF Acciones Líderes) y el otro hacer lo propio con el índice Merval Argentina (HF Acciones Argentinas)”, dice Pereiro González. Arisiti, de ICBC, destaca, dentro de la familia de fondos que administra el banco, el Alpha Mercosur “que en este momento está con una gran exposición al mercado brasileño que, de acuerdo a nuestra expectativa,  será uno de los que tendrá mejor performance en el mediano plazo”. El menú para invertir en acciones lo completan con el Alpha Acciones y Alpha Mega. En IOL comercializan los FCI de Convexity. Para acciones, la apuesta pasa por el Convexity IOL Acciones que sigue al índice Merval Argentina. “Creemos que este fondo es una interesante alternativa para la posición estratégica de la cartera de un inversor agresivo”, recomienda Bianchi.
También en Itaú anotan su estrategia con FCI para inversores individuales. “Recomendamos un portfolio balanceado entre pesos y dólares, renta fija y renta variable. Para lo que es acciones, nuestro fondo Goal Acciones Argentinas es selectivo en la estrategia después de las fuertes subas en el año, con preferencia por el sector energético”, concluyen.

Fuente: Apertura – Mónica Fernández